Ellos eran los más rápidos de todo el reino unido. Tipeando en teclados especiales habían logrado velocidades de hasta 150 palabras por minuto. Cómo referencia, un escritor profesional tipea a 40 palabras por minuto.
También habían estudiado matemática pura y economía en Cambridge y Oxford, y se habían especializado técnicas modernas de programación, cómo TDD, agile, docker containers. Usando NVIM y tmux potenciados para minimizar aún más el tiempo que toma escribir lo que se está pensando.
José en cambio, obtuvo el trabajo porque ganó una competencia de programación ayudado por la suerte y habiendo estudiado una carrera técnica en Inacap. Que sólo era un centro de formación técnica en Santiago de Chile. Lejos de toda la exigencia de las universidades top. Había aprendido programación un poco por el trabajo y otro poco por aburrimiento a través de cursos gratis en Internet.
Ellos estaban muy decepcionados cuando José llegó a trabajar y sólo podía tapear a 10 palabras por minuto y sin ninguna disciplina en los dedos. Tampoco sabia nada de TDD, docker containers, y muchas de las herramientas computacionales usadas.
José temió por su estabilidad financiera, ya que llegó a Inglaterra con sus dos hijos. A partir de entonces tuvo que hacer un lulo con su ego y meterselo por el culo. Cada día practicaba tipeo en su notebook y estudiaba apurado las diferentes herramientas.
Increíblemente, José logro mejorar el rendimiento de la empresa en sólo 2 meses. Impulsado por el terror del fracaso, el fantasma de la pobreza, y también por el orgullo (mal que mal se había ido como un héroe de Santiago a trabajar con una de las más exigentes empresas del mundo)
En 6 meses más volvió a mejorar los modelos de la empresa, y se ganó la envidia de algunos y también la satisfacción de haberles pateado el arrogante culo.
Un día de primavera, cuando José terminaba de comer su sushi pizza no sabía que la luz de esa clara tarde, había sido la luz de su último día
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