21 abr 2008

Acontecimiento

Me encomiendo a lo que sea, pongo en pràctica rituales aburdos que toman sentido ante la situaciòn desacostumbrada, y todo transcurre, en cientos de pulsaciones. Pulsaciones de ànimos, pulsaciones de corazones, pulsaciones de chistes, buenos y malos, pulsaciones de familiares. Y te demoras, y ahi vienes al fin, sale una mancha negra, de sangre y pelos, que se convierte en la punta de tu iceberg, en la punta de tu vida. y sales todo en apariencia, aunque yo se que aun no estàs aquì, o yo no estoy ahì contigo, mirarte, aunque impresionante, es lejano y no se porquè, tienden a despertar mis enanitos, tiende a brotar mi jardìn y el recuerdo se imprime, y tu estàs, y yo también, pero sólo en parte siento, quisiera llorarte, quisiera que fueramos uno, quisiera que no existieran historias ni familiares, quisiera que el tiempo nunca hubiese transcurrido y sin embargo ambos estuvièramos aquì, completos, para tí y para nosotros.

Casi Génesis

Al sexto día Dios creó al Hombre, y de entre todos los hombres, eligió a muchos para que fueran sus "células de reemplazo", los que en definitiva lo salvarían del proceso mortal que también lo incluía. Pero para llegar a ser "células de reemplazo" de Dios, estos hombres elegidos primero tenían que encontrar la verdad. Para esto incluyó en ellos un sistema nervioso paralelo que les generaría un apetito insaciable de conocimiento, la incapacidad de ser felices y un tiempo de vida sumamente corto.

Como encontrar la verdad era algo increíblemente difícil para estas criaturas fabricadas a su imagen y semejanza, se vio en la obligación de multiplicar a los hombres de manera que de mil millones de ellos al menos uno la encontrara. Mientras los hombres no encontraran esa verdad, y descubriran el real sentido de su existencia, se aferrarían a cualquier idiotez que encontraran, en el fondo serían tremendamente infelices y morirían como moscas.