Al sexto día Dios creó al Hombre, y de entre todos los hombres, eligió a muchos para que fueran sus "células de reemplazo", los que en definitiva lo salvarían del proceso mortal que también lo incluía. Pero para llegar a ser "células de reemplazo" de Dios, estos hombres elegidos primero tenían que encontrar la verdad. Para esto incluyó en ellos un sistema nervioso paralelo que les generaría un apetito insaciable de conocimiento, la incapacidad de ser felices y un tiempo de vida sumamente corto.
Como encontrar la verdad era algo increíblemente difícil para estas criaturas fabricadas a su imagen y semejanza, se vio en la obligación de multiplicar a los hombres de manera que de mil millones de ellos al menos uno la encontrara. Mientras los hombres no encontraran esa verdad, y descubriran el real sentido de su existencia, se aferrarían a cualquier idiotez que encontraran, en el fondo serían tremendamente infelices y morirían como moscas.
1 comentario:
Sublime.
Te alcanzaste a ver inteligente y todo.
Publicar un comentario